Es probablemente el punto que más nombro en consulta. Casi todas las personas que vienen por ansiedad, por nervios acumulados o simplemente porque sienten que no paran, acaban preguntándome por él en algún momento: el punto Shen Men.

Qué es y dónde está

Shen Men significa, de forma aproximada, "puerta del espíritu". En el mapa de la oreja que usamos en auriculoterapia se sitúa en la zona superior, en el hueco del pliegue conocido como fosa triangular. Es uno de los puntos más antiguos y más utilizados de toda la disciplina, y suele aparecer en la mayoría de protocolos orientados a la calma, sea cual sea el motivo de la consulta. No es exclusivo de ningún tratamiento en concreto: es, más bien, un punto de base que se combina con otros según lo que cada persona necesite trabajar.

Por qué se usa tanto

No hace falta un diagnóstico concreto para trabajar este punto. Lo utilizo tanto en sesiones centradas en la ansiedad como en las de dejar de fumar, controlar el apetito o mejorar el descanso, porque en todas ellas hay un componente común: un sistema nervioso que necesita bajar el ritmo. Muchas personas describen la sensación, según avanza la sesión, como un aflojar de algo que llevaban tensando sin darse cuenta, sobre todo en los hombros y en la mandíbula. Es habitual que la respiración se haga más lenta y profunda sin que la persona lo busque de forma consciente, simplemente porque el cuerpo por fin tiene un rato sin exigencias.

Qué puede aportar y qué no

Aquí prefiero ser clara: trabajar el punto Shen Men no elimina la causa de la ansiedad ni sustituye un seguimiento psicológico o psiquiátrico si existe una condición de base que lo requiere. Lo que sí puede aportar, según lo que veo semana tras semana en consulta, es un espacio de pausa real y un apoyo complementario que ayuda a que el cuerpo recuerde cómo se siente estar en calma, algo que a veces se nos olvida cuando llevamos tiempo en tensión. Para muchas personas, ese recordatorio corporal es justo lo que necesitan para sostener mejor el resto de la semana, aunque el trabajo de fondo siga estando en sus propias manos y, si hace falta, en las de otros profesionales.

Cómo lo incorporo en una sesión

Normalmente combino el Shen Men con otros dos o tres puntos, elegidos según el motivo de la visita: ansiedad, sueño, tabaco o apetito. Se colocan agujas muy finas o semillas de presión, y se deja un tiempo de reposo tranquilo, sin prisa, en un ambiente pensado para que ese rato sea realmente de desconexión. Para quienes vienen específicamente por ansiedad o estrés sostenido, suele notarse más con un ritmo de varias sesiones seguidas que con una visita aislada, igual que pasa con cualquier proceso de fondo: la calma se entrena, no se instala de un día para otro.

Una señal, no una solución mágica

Si algo intento transmitir en consulta es que este punto no es un atajo. Es una herramienta más, sencilla y bien conocida, que acompaña el proceso de cada persona hacia una relación más tranquila con su propio cuerpo. A veces basta con esa media hora de silencio semanal para notar la diferencia; otras veces hace falta combinarlo con cambios de rutina, apoyo profesional o simplemente tiempo. Cada caso es distinto, y eso es algo que procuro escuchar antes de proponer nada.

Este artículo tiene fines informativos. La auriculoterapia es un apoyo complementario para el bienestar emocional y no sustituye el diagnóstico, el tratamiento ni el seguimiento de un profesional de salud mental cuando existe una condición de base. Si la ansiedad interfiere de forma importante en tu día a día, consulta también con tu médico o con un psicólogo.
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