Antes de la primera visita, casi todo el mundo tiene las mismas dudas. Aquí van las más frecuentes, respondidas sin rodeos.
"Duele"
Es el mito más extendido y, en la práctica, el menos cierto. Las agujas de auriculoterapia son muy finas — nada que ver con las de una vacuna o una analítica. La sensación habitual es una pequeña presión o un leve hormigueo en el punto, que suele desaparecer en segundos.
"Es solo un placebo"
La auriculoterapia es una terapia complementaria, y como tal, se recomienda usarla junto al seguimiento médico, no en su lugar. Dicho esto, muchas personas que acuden a consulta notan mejoras reales en dolor, descanso o niveles de tensión a lo largo de las sesiones — el objetivo siempre es acompañar al bienestar general, no prometer curas milagrosas.
"Sirve para cualquier cosa"
No. En consulta se usa sobre todo como apoyo para dejar de fumar, la ansiedad y el bienestar emocional, además de descanso y control del apetito. Si hay una condición médica o psicológica de base, lo correcto es seguir el tratamiento indicado por tu médico o profesional de salud mental, y valorar la auriculoterapia como complemento, nunca como sustituto.
"Hace falta ir muchas veces para notar algo"
Depende del motivo de consulta. Para molestias puntuales, a veces basta con una sesión suelta; para procesos más sostenidos (dolor crónico, insomnio, estrés acumulado), lo habitual es necesitar varias sesiones seguidas antes de valorar el progreso — por eso existe el bono mensual, pensado para ese ritmo.